Cómo se hace, paso a paso
- Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas o siéntate con la espalda apoyada.
- Pon una mano sobre el pecho y la otra sobre la tripa, justo encima del ombligo.
- Inhala por la nariz en cuatro tiempos dejando que suba la mano de la tripa. La del pecho casi no se mueve.
- Suelta el aire en seis tiempos, por la nariz o con los labios entreabiertos, y nota cómo baja la tripa.
- Descansa dos tiempos con el aire fuera y vuelve a empezar.
Cuándo usarla
- Cada día unos minutos, mejor tumbado al principio, hasta que salga sola.
- Cuando notas los hombros subidos y la respiración alta, en el pecho.
- Antes de meditar o de dormir, como forma de aterrizar en el cuerpo.
Consejos
- No empujes la tripa hacia fuera: deja que sea el aire el que la mueva.
- Si te cuesta notarla, pon un libro sobre la tripa estando tumbado y míralo subir y bajar.
- Afloja la cintura del pantalón o el cinturón: se nota mucho la diferencia.
Es apta para casi todo el mundo. Si tienes una lesión abdominal reciente, una operación o estás embarazada en las últimas semanas, hazla sin forzar y consulta si tienes dudas.
Más sobre esta técnica en el blog: Cómo dormirse rápido: qué hacer cuando no te duermes.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo respiración diafragmática que abdominal?
Sí. Se llama diafragmática porque el músculo que trabaja es el diafragma, y abdominal porque lo que se ve moverse es la tripa.
¿Cuánto tiempo hay que practicarla?
Cinco minutos al día durante unas semanas son suficientes para que empiece a salir sola. Con diez minutos se nota además una relajación clara.
¿Qué hago si se me mueve más el pecho que la tripa?
Es lo habitual al principio. Respira más despacio, afloja los hombros y prueba tumbado con una mano en la tripa: así es más fácil sentir el movimiento.



